El tren supera al autobús en la Unión Europea
El ferrocarril adelanta al transporte colectivo por carretera en cuota de pasajeros-kilómetro, aunque el coche conserva un dominio amplio.

Los datos de Eurostat para 2024 muestran que el tren superó por primera vez desde 2014 a autobuses, autocares y trolebuses en la distribución de pasajeros-kilómetro. El cambio es significativo, pero lento: el coche sigue concentrando el 69,2% de la movilidad medida.
Qué mide el indicador
Los pasajeros-kilómetro combinan número de viajeros y distancia recorrida. No cuentan simplemente trayectos, por lo que los desplazamientos largos pesan más. En total, la UE registró alrededor de 6,13 billones de pasajeros-kilómetro en 2024.
La evolución de una década
Desde 2014, la cuota del coche cayó 2,9 puntos y la del transporte colectivo por carretera 1,3. El tren aumentó 0,9 puntos. El modo que más creció fue el avión, con 3,6 puntos, una señal de que el cambio modal no equivale necesariamente a menor impacto climático.
Qué falta para un cambio profundo
El ferrocarril necesita precios competitivos, conexiones transfronterizas y fiabilidad. La mejora de la alta velocidad no resuelve por sí sola la movilidad regional y rural. Mientras el coche conserve ventajas de tiempo y acceso en gran parte del territorio, su dominio seguirá siendo difícil de desplazar.
Qué hay detrás del cambio modal
El avance del tren puede responder a nuevas líneas, mayor oferta, competencia y recuperación de la demanda, pero la media europea esconde grandes diferencias territoriales. Donde no existe red ferroviaria densa, el autobús sigue siendo más flexible y asequible. Además, el coche conserva el dominio. Para interpretar el dato conviene separar pasajeros de kilómetros recorridos, viajes urbanos e interurbanos y efectos de tarifas subvencionadas.
Opinión: tren y autobús deben complementarse
Que el tren supere al autobús es una señal positiva para la descarbonización, pero convertirlo en una competición puede producir malas políticas. El ferrocarril funciona mejor en corredores densos; el autobús conecta municipios dispersos y actúa como alimentador. Reducir uno para celebrar el otro dejaría fuera a quienes no viven junto a una estación.
La prioridad debe ser una red integrada con billetes coordinados, horarios de conexión y fiabilidad. También hay que evaluar coste público y ocupación, no solo cuota agregada. Mi conclusión es que Europa avanzará menos por inaugurar líneas emblemáticas que por hacer sencillo un viaje completo sin coche. El éxito se medirá en accesibilidad y emisiones evitadas, no en qué modo gana una tabla anual.
Opinión de Pulso Diario · elaborada a partir de los hechos y fuentes citados

