Contexto · Claves · ConsecuenciasPulso Diario · 21 de octubre de 2026
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Ciencia

Un modelo calcula que Thwaites podría añadir unos tres centímetros al nivel del mar en 2100

Representar el agua que entra bajo el glaciar antártico eleva hasta aproximadamente el doble algunas estimaciones anteriores. Es una proyección condicionada por el modelo, no una subida ya ocurrida ni el pronóstico de todo el nivel del mar mundial.

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Ilustración conceptual: Una lengua glaciar blanca extensa converge con agua azul oscuro en una vista oblicua alta, composición de grabado sobre papel con textura, luz polar violeta.
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Ilustración generada con IA para Pulso Diario. Representación conceptual, no fotografía ni evidencia documental del hecho. Una lengua glaciar blanca extensa converge con agua azul oscuro en una vista oblicua alta, composición de grabado sobre papel con textura, luz polar violeta; conceptual, sin reproducir la geometría real de Thwaites. · Imagen: Ilustración generada con IA para Pulso Diario · Procedencia: Generación propia mediante modelo de imagen
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Thwaites es una gran corriente de hielo de la Antártida occidental que desemboca en el océano. Parte de su base descansa sobre el fondo marino y parte flota. Entender cómo pierde apoyo permite estimar cuánto hielo puede acabar en el mar y ayuda a preparar las costas para cambios que se acumulan durante décadas.

El agua actúa en una franja, no solo en una línea

Muchos modelos separan el hielo apoyado y el flotante mediante una frontera estrecha. El nuevo trabajo incorpora una zona de varios kilómetros donde las mareas permiten que el agua marina se introduzca bajo hielo todavía apoyado. Esa agua favorece la fusión de la base y puede reducir su estabilidad. Las simulaciones que mejor reconstruyen el pasado usan una franja de entre dos y cinco kilómetros.

Fuentes: [1] NASA/JPL · un modelo revisa las proyecciones de Thwaites · [2] Nature Communications · estudio de Poinelli y colaboradores, texto principal

Reconstruir tres décadas antes de mirar al futuro

El equipo del Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA (JPL, por sus siglas en inglés), la Universidad de California en Irvine y Dartmouth comparó su cálculo con observaciones de velocidad del hielo, grosor y desplazamiento de la zona de apoyo entre 1996 y 2023. La NASA explica que el ajuste al retroceso histórico mejora mucho al incorporar esa franja. Reproducir observaciones conocidas refuerza la utilidad de un modelo, aunque no elimina la incertidumbre de los años que todavía no han ocurrido.

Fuentes: [1] NASA/JPL · un modelo revisa las proyecciones de Thwaites · [2] Nature Communications · estudio de Poinelli y colaboradores, texto principal

Ilustración conceptual: Sección conceptual de hielo apoyado sobre roca ondulada: una fina cuña turquesa de mar entra bajo el hielo junto al punto donde empieza a flotar.
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Ilustración generada con IA para Pulso Diario. Representación conceptual, no fotografía ni evidencia documental del hecho. Sección conceptual de hielo apoyado sobre roca ondulada: una fina cuña turquesa de mar entra bajo el hielo junto al punto donde empieza a flotar; maqueta tridimensional de arcilla mate, vista lateral, fondo crema; sin flechas ni medidas y sin pretender un esquema científico exacto. · Procedencia: Generación propia mediante modelo de imagen
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Qué significan los 30 milímetros

La proyección de la figura del estudio acumula la aportación entre 2021 y 2100. Para una franja de entrada de agua de unos cinco kilómetros, obtiene 30,1 milímetros, con un margen de 5,7 milímetros, aproximadamente el doble de la media de la comparación de modelos utilizada. Redondeados, 30 milímetros equivalen a tres centímetros: es la contribución de Thwaites, no la subida total del mar. El experimento mantiene constante la influencia climática para aislar ese proceso y simplifica la circulación oceánica. No es una previsión local para una playa concreta.

Fuentes: [2] Nature Communications · estudio de Poinelli y colaboradores, texto principal

Otro estudio pregunta qué pasaría si el océano dejara de fundir hielo

Una investigación distinta, divulgada el 13 de octubre por el British Antarctic Survey, el servicio británico de investigación polar, eliminó por completo la fusión oceánica en tres modelos durante 150 años simulados. Pine Island, un glaciar vecino, engrosó y avanzó; Thwaites siguió perdiendo hielo, aunque cada vez más despacio. Los autores aclaran que apagar esa fusión es un experimento extremo imposible en la realidad. El resultado apunta a la persistencia de cambios pasados; no demuestra que reducir emisiones deje de ser útil.

Fuentes: [3] British Antarctic Survey · estudio separado sobre pérdida de hielo aun sin fusión oceánica

Ilustración conceptual: Pequeña maqueta de un paseo marítimo con bancos sobre una mesa y una regla transparente sin cifras junto a un vaso de agua a medio llenar, metáfora de planificación costera ante incertidumbre, bodegón en gouache coral, azul pálido y ocre.
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Ilustración generada con IA para Pulso Diario. Representación conceptual, no fotografía ni evidencia documental del hecho. Pequeña maqueta de un paseo marítimo con bancos sobre una mesa y una regla transparente sin cifras junto a un vaso de agua a medio llenar, metáfora de planificación costera ante incertidumbre, bodegón en gouache coral, azul pálido y ocre; sin inundación ni ciudad real. · Imagen: Ilustración generada con IA para Pulso Diario · Procedencia: Generación propia mediante modelo de imagen
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Opinión editorial

Preparar las costas ante Thwaites exige márgenes, no fechas de colapso

El valor de esta investigación está en mostrar qué proceso físico puede quedar mal representado cuando se simplifica un glaciar. Para planificar una infraestructura que durará décadas, conocer la causa de la incertidumbre puede ser tan importante como disponer de una cifra central.

La lectura práctica es preparar decisiones que admitan revisión: observar el hielo, actualizar cálculos y conservar margen en las actuaciones costeras. Ni el escenario más llamativo justifica presentar una catástrofe inmediata ni las simplificaciones del modelo justifican ignorar el riesgo.

Los dos trabajos plantean preguntas diferentes. Uno modifica cómo se calcula la fusión bajo el hielo; el otro explora la herencia de la fusión pasada. Su coincidencia en la vulnerabilidad de Thwaites ofrece contexto, sin convertir dos experimentos en una predicción única.

Opinión de Pulso Diario · elaborada a partir de los hechos y fuentes citados

Fuentes y límites de verificación

Se consultaron la comunicación de NASA/JPL, los apartados pertinentes del texto principal de Nature Communications y la hoja Figure 4b de sus datos fuente para verificar el origen temporal de la proyección. La comunicación del British Antarctic Survey describe otro estudio: aporta contexto independiente, no reproduce el primero. No se han ejecutado los modelos ni revisado todos los datos suplementarios. Las imágenes son conceptuales.

Fuentes: [1] NASA/JPL · un modelo revisa las proyecciones de Thwaites · [2] Nature Communications · estudio de Poinelli y colaboradores, texto principal · [3] British Antarctic Survey · estudio separado sobre pérdida de hielo aun sin fusión oceánica

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