La EPFL prueba un chip que analiza cómo se coordinan varias regiones del cerebro
LogSync combina señales de actividad cerebral y aprendizaje automático con un consumo inferior a 200 microvatios; las pruebas usan grabaciones humanas previas y experimentos en ratas.
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Algunos implantes estimulan el cerebro con pulsos eléctricos ajustados de antemano. Los sistemas adaptativos intentan cambiar esa estimulación según la actividad registrada. Investigadores de la Escuela Politécnica Federal de Lausana, conocida como EPFL, estudian cómo incorporar información de varias regiones cerebrales para mejorar esa adaptación.
Qué calcula LogSync
El chip registra señales eléctricas y extrae indicadores de la intensidad de las oscilaciones cerebrales y de su sincronía, es decir, de cómo coinciden en el tiempo señales de distintas zonas. Un algoritmo de aprendizaje automático utiliza esos indicadores para distinguir estados cognitivos y emocionales y activar una señal de estimulación al detectar determinadas condiciones. El dispositivo mide aproximadamente cuatro por dos milímetros.
Grabaciones humanas y pruebas en animales
Los investigadores evaluaron la clasificación con datos humanos obtenidos en experimentos psiquiátricos anteriores. Un conjunto recogía cambios de atención durante una tarea mental y otro, respuestas emocionales al ver vídeos. En ratas, en colaboración con la Universidad de Minnesota, el sistema siguió oscilaciones y produjo señales de estimulación en fases predefinidas. Estas pruebas no demuestran que un implante trate ya la depresión o la ansiedad en pacientes.
Fuentes: [1] EPFL · LogSync, pruebas, consumo y referencias

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El límite energético de un implante
La EPFL sitúa el consumo por debajo de 200 microvatios: menos de dos diezmilésimas de vatio, la unidad de potencia eléctrica. Hardware y algoritmos se diseñaron juntos para reducir las operaciones necesarias. La comunicación del 23 de octubre presenta un trabajo publicado en septiembre en IEEE Journal of Solid-State Circuits. Su posible uso terapéutico sigue siendo una línea de desarrollo, no un tratamiento disponible.
El chip cerebral necesita demostrar algo más que una buena clasificación
Reducir el consumo y reunir señales de varias regiones resuelve problemas de ingeniería relevantes para un implante. El paso clínico, sin embargo, exige saber si ajustar la estimulación mejora la vida de pacientes concretos sin efectos indeseados. Las grabaciones retrospectivas y las pruebas en ratas orientan ese camino, pero no responden todavía a esa pregunta.
Opinión de Pulso Diario · elaborada a partir de los hechos y fuentes citadosFuentes y límites de verificación
Se leyó el comunicado completo y sus referencias. Las fotografías de los chips y del equipo llevan atribución explícita «2026 EPFL / Lundi13 · CC BY-SA 4.0» en la página. No se atribuyen resultados clínicos a las pruebas retrospectivas ni a los experimentos animales.
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