¿Hay más alergias? Qué ha aumentado y qué sabemos de sus causas
Los registros muestran aumentos en algunas alergias, pero también diferencias por edad, país y periodo. Polen, contaminación, barrera cutánea, microbiota e introducción de alimentos: qué respalda cada hipótesis y qué sigue sin resolverse.
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El análisis en un minuto
- Sí se han documentado aumentos concretos; no una subida uniforme de todas las alergias en todo el mundo.
- Los datos españoles de hospitalización detectan un incremento significativo en niños entre 2016 y 2021.
- La exposición a polen y contaminación, la piel y el entorno microbiano intervienen por vías diferentes.
- Más pruebas positivas no equivalen automáticamente a más enfermedad clínica.
La respuesta requiere un sí con apellidos. Hay series que documentan más alergia alimentaria registrada y más hospitalizaciones infantiles por reacciones graves. También existen estudios con estabilización de síntomas respiratorios o descensos en determinadas cohortes. Hablar de una única «epidemia de alergias» oculta enfermedades diferentes y mezcla su aparición con la forma de reconocerlas. La cuestión útil es qué alergia ha aumentado, en quién, durante qué años y con qué método se ha medido.
Primero hay que decidir qué significa «hay más»
La incidencia cuenta casos nuevos en una población durante un periodo. La prevalencia cuenta cuántas personas tienen el problema. Esta última puede crecer porque aparecen más casos, porque duran más o porque se detectan mejor. Ninguna de las dos se deduce contando noticias o consultas de una clínica especializada.
Una alergia implica una respuesta inmunitaria que causa enfermedad tras la exposición. Tener una prueba cutánea o una IgE específica positiva puede indicar sensibilización sin síntomas al consumir o inhalar el alérgeno. Tampoco todas las alergias dependen de IgE, ni toda rinitis, dermatitis o asma tiene el mismo mecanismo. La historia de los síntomas sigue siendo decisiva.
| Indicador | Qué mide | Límite principal |
|---|---|---|
| Incidencia | Casos nuevos por población y tiempo | Depende de cómo se identifica cada caso |
| Prevalencia | Personas afectadas en un momento o periodo | No equivale a velocidad de aparición |
| Sensibilización | Respuesta detectada por determinadas pruebas inmunológicas | Puede existir sin alergia clínica |
| Autodeclaración | Personas que dicen padecer el problema | No confirma el mecanismo ni el diagnóstico |
Marco de lectura epidemiológica de Pulso Diario.
Fuentes: [5] NIAID · Guía para pacientes sobre alergia alimentaria
El aumento está documentado, pero tiene población y fechas
Un análisis publicado en 2024 de registros de atención primaria en Inglaterra estimó que la incidencia de alergia alimentaria probable pasó de 75,8 a 159,5 por 100.000 personas-año entre 2008 y 2018. La prevalencia registrada aumentó del 0,4 % al 1,1 %. Es una señal importante de carga asistencial, basada en más de siete millones de personas elegibles.
El término «probable» importa: la clasificación combina información clínica registrada; no significa que todos los casos se confirmaran con una provocación alimentaria. Cambios en reconocimiento, consulta y codificación pueden contribuir. Los resultados no dicen que todas las alergias del planeta se duplicaran, ni describen lo ocurrido entre 2018 y 2026.
Fuentes: [1] Turner y colaboradores · The Lancet Public Health, 2024
Qué encontramos en España
Un estudio de altas hospitalarias contabilizó 2.161 ingresos por anafilaxia alimentaria entre 2016 y 2021. El incremento de la tasa fue estadísticamente significativo únicamente en menores de 15 años: de 3,78 a 5,02 hospitalizaciones por 100.000 personas-año. Los autores no observaron una mejora de la proporción de casos graves durante ese periodo.
La anafilaxia es una reacción potencialmente mortal. Los ingresos muestran una parte especialmente relevante del problema, pero no cuentan todas las alergias ni todas las reacciones atendidas. También dependen de decisiones de ingreso y del registro hospitalario. Sería incorrecto convertir esta serie en una tasa nacional de nuevos pacientes alérgicos de cualquier tipo.
También hay estabilizaciones y descensos
La comparación del Global Asthma Network en 27 centros de 14 países encontró tendencias muy distintas en síntomas de rinoconjuntivitis infantil. Frente a aumentos de etapas anteriores, las estimaciones agregadas más recientes no mostraron una subida uniforme; sus intervalos eran compatibles con ausencia de cambio. Son encuestas de síntomas, no una medición mundial exhaustiva de alergia confirmada.
Un trabajo de Pediatrics de 2025 aporta otro matiz: en una red de consultas estadounidenses descendieron los diagnósticos de alergia alimentaria mediada por IgE en cohortes de niños pequeños posteriores a las recomendaciones de introducción temprana. Los registros analizados llegaban a enero de 2020. La asociación temporal respalda investigar el efecto de esas guías, pero el diseño observacional no permite atribuirles todo el descenso.
Por tanto, el pasado aumento no obliga a que cada curva siga subiendo indefinidamente. Cambios de prevención, exposición y diagnóstico pueden modificarla. Y una tendencia favorable en un grupo tampoco elimina el problema en los demás.
Fuentes: [3] Strachan y colaboradores · Global Asthma Network, 2022 · [4] Gabryszewski y colaboradores · Pediatrics, 2025
Polen y contaminación: más exposición no es lo mismo que más pacientes
El clima modifica las condiciones en las que crecen y liberan polen las plantas. Un estudio de 60 estaciones de Norteamérica entre 1990 y 2018 documentó adelanto y prolongación de temporadas e incremento de las concentraciones. Su análisis vinculó parte de esos cambios al calentamiento causado por la actividad humana.
Esto puede ampliar la exposición de una persona sensibilizada y el tiempo durante el que tiene síntomas. El estudio no midió cuántos nuevos pacientes alérgicos aparecieron. Tampoco permite trasladar una cifra norteamericana a cada ciudad española: especies, lluvias, vegetación y condiciones locales importan.
La contaminación del tráfico añade otra vía. Un metaanálisis de estudios infantiles encontró asociaciones con el desarrollo de asma. Es evidencia relevante para la salud respiratoria, con limitaciones propias de estimar exposiciones ambientales. Como no todo asma es alérgica, no debe presentarse como una medida directa de cuánto ha aumentado la alergia al polen.
Fuentes: [6] Anderegg y colaboradores · PNAS, 2021 · [7] Khreis y colaboradores · Environment International, 2017
La barrera de la piel y la vía de entrada del alérgeno
La piel no es solo una superficie: actúa como barrera. La investigación estudia si una barrera alterada, especialmente en bebés con eccema, facilita la sensibilización a sustancias ambientales o alimentarias. El momento y la vía de contacto pueden influir de manera diferente en la respuesta inmunitaria.
Pero una hipótesis biológica no basta para recomendar una intervención universal. En BEEP, el protocolo de emolientes diarios desde el nacimiento no previno el eccema. Otros ensayos, incluido uno publicado en 2025, han estudiado poblaciones y pautas diferentes. Hay que comprobar qué producto, en quién y qué desenlace se midió: mejorar o prevenir dermatitis no demuestra automáticamente prevenir alergia alimentaria.
Esto no cuestiona el tratamiento indicado para un eccema existente. Separa dos preguntas distintas: cuidar una piel enferma y evitar que un bebé sano desarrolle una enfermedad en el futuro.
Fuentes: [9] NIAID · Investigación sobre prevención del eccema · [10] Chalmers y colaboradores · Ensayo BEEP, The Lancet, 2020 · [14] Simpson y colaboradores · JAMA Dermatology, 2025
Microbiota e «hipótesis de la higiene»: una explicación más compleja que limpiar demasiado
El sistema inmunitario se desarrolla en contacto con microorganismos y con el entorno. El estudio de niños amish y huteritas publicado en NEJM en 2016 combinó diferencias en asma y perfiles inmunitarios con experimentos de polvo doméstico en ratones. Apoya que ciertos entornos microbianos pueden modificar la respuesta inmunitaria.
No demuestra que dejar de lavarse las manos prevenga alergias, ni que cualquier exposición a animales, suciedad o infecciones sea beneficiosa. Dos comunidades difieren en múltiples aspectos, y los experimentos animales no son una receta para familias. La expresión «demasiada higiene» resulta demasiado simple para un proceso que incluye diversidad microbiana, tipo de contacto y etapa de desarrollo.
La conclusión prudente es que el ambiente temprano puede participar. Sigue siendo mucho más difícil identificar qué intervención concreta reproduce una protección sin introducir otros riesgos.
Antibióticos y otros factores: asociación no significa culpa
Una cohorte británica publicada en 2025, con más de un millón de niños, encontró asociaciones entre antibióticos antes de los dos años y posteriores diagnósticos de asma, alergia alimentaria y rinitis alérgica. Es compatible con investigar cambios de microbiota, pero no prueba por sí sola que el fármaco causara cada caso.
Otro estudio de registros de 2025 comparó también hermanos y señaló que factores familiares y no medidos podían explicar parte de las asociaciones. La infección que motivó el tratamiento, la predisposición compartida o la frecuencia de consulta complican la interpretación.
No hay base para culpar retrospectivamente a una familia por un antibiótico necesario. La consecuencia práctica es su uso adecuado, no rechazarlos cuando están indicados. Para otros candidatos ambientales o dietéticos, tampoco basta encontrar una correlación para calcular qué fracción del aumento explican o vender un suplemento preventivo.
Fuentes: [12] Use of antibiotics in early life · BMJ Medicine, 2025 · [13] Early Childhood Antibiotics and Chronic Pediatric Conditions · 2025
Dónde la evidencia causal es más fuerte: introducción temprana del cacahuete
Los ensayos aleatorizados permiten ir más allá de observar asociaciones. LEAP asignó a bebés con alto riesgo al consumo temprano y regular de productos de cacahuete o a evitarlos. Su seguimiento LEAP-Trio, publicado en 2024, encontró alergia a partir de los 12 años en el 4,4 % del grupo de consumo frente al 15,4 % del de evitación entre quienes tenían datos completos.
Es una demostración concreta de prevención para ese alérgeno y contexto, no una cura de una alergia ya establecida ni una garantía para todas las alergias. La introducción debe seguir pautas pediátricas, con valoración especialmente en bebés con eccema grave o alergia al huevo y formatos apropiados a la edad. Los cacahuetes enteros suponen riesgo de atragantamiento. Una provocación en alguien con alergia conocida no se hace en casa.
Fuentes: [11] Du Toit y colaboradores · LEAP-Trio, 2024; comunicación NIH
Qué cambia para quien cree que se ha vuelto alérgico
Conviene reconstruir la relación entre exposición y síntomas: qué ocurrió, cuánto tardó, si se repitió y qué alimentos, pólenes, medicamentos u otras circunstancias estuvieron implicados. Las pruebas se eligen a partir de esa historia. Un panel amplio sin una sospecha concreta puede generar resultados difíciles de interpretar.
Cuando es necesaria, la provocación oral se realiza bajo supervisión especializada. No debe improvisarse para comprobar una reacción. Ante dificultad respiratoria, hinchazón de lengua o garganta, desmayo o sospecha de anafilaxia, hay que pedir ayuda urgente al 112 y seguir el plan prescrito, incluida la adrenalina si corresponde.
La evidencia permite afirmar que algunas formas de enfermedad alérgica han aumentado en poblaciones bien estudiadas. No permite ofrecer una única causa, una tasa mundial de crecimiento aplicable a todos ni una explicación basada exclusivamente en que ahora se diagnostica más.
Fuentes: [15] EAACI · Guía de diagnóstico de alergia alimentaria mediada por IgE, 2023 · [16] Comunidad de Madrid · Alergias e intolerancias alimentarias
Cómo se ha elaborado este análisis
Revisión periodística de estudios originales, revisiones y documentación institucional consultados al 4 de octubre de 2026. No es una revisión sistemática exhaustiva ni una estimación nueva de incidencia. Se han separado país, edad, indicador y periodo observado, y se han contrastado resultados de aumento con resultados de estabilización o descenso.
La fecha de publicación de un trabajo no convierte sus registros históricos en datos de este año. El gráfico reproduce únicamente dos puntos publicados de una serie inglesa; no interpola los años intermedios ni predice el futuro.
Fuentes: [1] Turner y colaboradores · The Lancet Public Health, 2024 · [2] Jiménez-García y colaboradores · JMIR, 2024 · [3] Strachan y colaboradores · Global Asthma Network, 2022 · [4] Gabryszewski y colaboradores · Pediatrics, 2025
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